Hace exactamente dos años, al término de la festividad judía de Sucot, milicianos de Hamás —organización considerada terrorista por la Unión Europea, Estados Unidos y otros países— lanzaron un ataque sorpresa en territorio israelí, marcando el inicio de la guerra en Gaza y dejando una profunda huella en la historia del país.

A primeras horas de la mañana, los combatientes palestinos traspasaron la frontera entre Gaza e Israel, asaltaron comunidades del sur y atacaron un festival de música en el desierto con disparos, granadas y cohetes. Las escenas de caos, pánico y destrucción dieron la vuelta al mundo, revelando la magnitud del ataque.
Según cifras oficiales israelíes, 1.219 personas perdieron la vida, en su mayoría civiles, mientras que 251 fueron secuestradas y llevadas a Gaza. De ellas, 47 continúan cautivas, incluidos 25 que, de acuerdo con el Ejército israelí, habrían fallecido en cautiverio.
El 7 de octubre de 2023 se convirtió así en el día más mortífero en la historia de Israel, un suceso que cambió la percepción de seguridad del país y desató una respuesta militar masiva sobre la Franja de Gaza. Dos años después, las heridas siguen abiertas y miles de familias aún esperan justicia y la liberación de sus seres queridos.
Nota por: Camila Castillo
