La laguna de Fúquene, uno de los ecosistemas más emblemáticos del altiplano cundiboyacense, enfrenta una nueva amenaza ambiental: la proliferación del cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii), una especie invasora que ha alterado el equilibrio ecológico del humedal y desplazado fauna nativa.
El crustáceo, originario del sur de Estados Unidos, se ha adaptado con facilidad a las aguas de Fúquene y su presencia preocupa a las autoridades ambientales por los impactos que genera. Excava madrigueras que erosionan las orillas, incrementa la turbidez del agua, altera la vegetación y pone en riesgo especies locales como el pez capitán, ya catalogado en peligro crítico de extinción.
Ante la expansión de esta especie, la Universidad de Cundinamarca decidió tomar acción. Desde su sede en Ubaté, un grupo de investigadores del programa de Zootecnia desarrolla un proyecto que busca convertir este problema ambiental en una oportunidad productiva y sostenible. El equipo, liderado por el profesor Lino Alberto Meza Alba, estudia el potencial del cangrejo rojo como materia prima para producir harina proteica destinada a la alimentación animal.

“Estamos evaluando la composición nutricional del cangrejo y su rendimiento en el procesamiento. La idea es que pueda usarse como suplemento en la dieta de aves y peces, generando además una forma de control biológico de la especie”, explicó Meza.
El proceso incluye la recolección de ejemplares, su precocción para eliminar patógenos y la molienda del crustáceo seco. El producto final está siendo sometido a pruebas nutricionales para medir su impacto en el crecimiento y pigmentación de animales de granja.
La iniciativa se enmarca dentro de una estrategia de economía circular que busca dar valor a especies invasoras, reduciendo su impacto sin recurrir únicamente a la erradicación. De hecho, el proyecto será presentado en noviembre durante el evento internacional Catatumbari 2025, como ejemplo de innovación aplicada a la sostenibilidad ambiental.
Según la CAR Cundinamarca, el avance del cangrejo rojo en la laguna se ha acelerado en los últimos años debido al aumento de la temperatura y a la falta de depredadores naturales. Por ello, la corporación trabaja junto con la universidad y las comunidades locales en estrategias de monitoreo, recolección y aprovechamiento responsable.
“La presencia de esta especie representa un riesgo real, pero también una oportunidad para repensar nuestras prácticas productivas”, señaló un vocero de la entidad.
La historia del cangrejo rojo en Fúquene no solo revela los desafíos que enfrentan los ecosistemas colombianos ante las especies invasoras, sino también el papel que puede jugar la ciencia en la búsqueda de soluciones sostenibles. En palabras de los investigadores, “no se trata de eliminar la amenaza, sino de transformarla en una alternativa que beneficie al ambiente y a las comunidades”.
Por: Andrés Sánchez "Dexter Nai"
