Lo que comenzó como una movilización pacífica de comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes en apoyo a la reforma agraria, terminó en disturbios frente a la Embajada de Estados Unidos, en el norte de Bogotá. Durante los enfrentamientos, un miembro de la Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO) resultó herido por una flecha lanzada por uno de los manifestantes.
Según las autoridades, la jornada inició de manera tranquila, con consignas y pancartas que reclamaban mayor apoyo estatal en temas de tierra y reconocimiento étnico. Sin embargo, la situación se tornó violenta cuando un grupo de encapuchados irrumpió en el lugar con artefactos incendiarios, piedras y armas artesanales como arcos y flechas.
El uniformado herido fue atendido en el lugar por el impacto de una flecha en el brazo. La Policía informó que la lesión no reviste gravedad, aunque calificó el ataque como “un hecho grave que pone en riesgo la integridad de los agentes y el orden público”.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, condenó los hechos y aseguró que “en esta ciudad no hay espacio para la violencia”. Anunció además que se iniciarán acciones legales ante la Defensoría del Pueblo y organismos internacionales como la ONU, para investigar la agresión y garantizar el respeto al derecho a la protesta sin recurrir a la violencia.
Por su parte, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, advirtió que el uso de armas tradicionales, incluso si son de carácter cultural, podría ser considerado tentativa de homicidio. “Respetamos las expresiones ancestrales, pero cuando se usan para causar daño, cruzan una línea legal y penal”, declaró.
Mientras tanto, voceros de las comunidades indígenas defendieron su actuación, asegurando que el uso de instrumentos ancestrales como arcos y flechas hace parte de su identidad cultural y que la intervención policial fue “excesiva y desproporcionada”.
Las autoridades anunciaron que en las próximas horas se abrirá una investigación para establecer si el ataque fue planificado y determinar las responsabilidades de los hechos.
Por: Andrés Sánchez “Dexter Nai”

