La escritora surcoreana Baek Se-hee, reconocida por su valiente testimonio sobre la depresión y la salud mental, falleció a los 35 años, según confirmó la Agencia Coreana de Donación de Órganos.
Aunque no se ha revelado públicamente la causa exacta de su muerte, las autoridades informaron que, al momento de su fallecimiento, se realizó una donación de órganos que permitió trasplantar su corazón, pulmones, hígado y ambos riñones, brindando una nueva oportunidad de vida a cinco personas.
Baek alcanzó notoriedad internacional con su obra Quiero morir pero quiero comer tteokbokki, un libro que entrelaza memorias personales, conversaciones terapéuticas y reflexiones sobre la vulnerabilidad humana. Su narrativa —sencilla, honesta y profundamente emotiva— conectó con millones de lectores en todo el mundo, quienes hallaron en sus palabras una invitación a hablar sin miedo sobre la tristeza, la ansiedad y el deseo de vivir.

Con una voz literaria que desafiaba los estigmas en torno a la salud mental, Baek Se-hee se consolidó como una figura influyente en la literatura contemporánea asiática. Su partida deja un vacío en la literatura y en la conversación sobre el autocuidado y la empatía.
El gesto altruista de donar sus órganos ha sido interpretado como una extensión de su mensaje vital: transformar el dolor en esperanza para otros. En redes sociales, lectores y colegas de todo el mundo han expresado su admiración por su obra y por la decisión que permitió salvar vidas más allá de su propia existencia.
“Que su memoria nos inspire a cuidar, escuchar y acompañar a quienes libran batallas silenciosas”, escribió un usuario coreano, en uno de los muchos homenajes que circulan en línea.
Por: Andrés Sánchez “Dexter Nai”
